Seguimos hoy con las recetas italianas ![]()
Después de los gnocchis nos atrevemos con lasaña.
Si bien no hace falta ser un chef prestigioso para que salga riquísima, sí hace falta bastante tiempo.
INGREDIENTES:
Para la salsa de tomate:
- 2 kg de tomates pera
- 4 cebollas
- 6 hojas de albahaca
- 1 rama de apio
- sal y pimienta
- 2 hojas de laurel
- aceite de oliva
Para la carne:
- 400g de carne picada de cerdo
- 5 hojas de albahaca
- tomillo
- sal y pimienta
Para la masa:
- 300g harina
- 3 huevos
- sal
- 3 cucharadas soperas de aceite de oliva
Además:
- 300g queso currado para gratinar
- 4 huevos para la guarnición
RECETA
Empezamos como siempre por la parte que más tiempo lleva: la salsa de tomate.
En una olla, echamos un buen chorro de aceite de oliva donde sofreímos la cebolla picada.
Añadimos los tomates cortados en trozos grandes, la albaha picada, las hojas de laurel, la rama de apio y salpimentamos.
Dejamos 5 minutos a fuego vivo para que los tomates expulsen todo su jugo.
Después, cocemos a fuego lento durante unas 5 horas removiendo de vez en cuando y con la tapa no echada del todo para que vaya reduciendo la salsa.
Cuando esté hecha, la pasamos en el pasapuré.
Mientras cuece la salsa, preparamos el resto de los ingredientes.
Primero la masa: en una fuente, echamos la harina con un poco de sal. Hacemos un agujero en el medio donde cascamos los huevos y vertemos el aceite. Mezclamos y amasamos durante unos 15 minutos. Hacemos una bola que dejamos en la fuente y cubrimos con un paño húmedo.
La masa debe reposar unos 30 minutos.
Luego la carne:
En una sarten, echamos la carne picada a fuego vivo sin ningún tipo de grasa.
Añadimos la albahaca, un poco de tomillo y salpimentamos. A medida que vaya cociendo, vamos separando la carne con una cuchara de madera hasta conseguir bolitas pequeñas.
Podemos ir rallando el queso y cocer los huevos duros.
Cuando los huevos esten cocidos y se hayan enfriado, los cortamos y los aplastamos con un tenedor para obtener cachitos pequeños.
Ahora que todo está listo, volvemos a la masa: se puede estirar o bien con un rollo de cocina o bien con una máquina
especial. En el caso de hacerlo a mano, estiramos la masa y cortamos bandas anchas (iguales de anchas que la fuente final en la que váis a colocarlas para cocerlas al horno).
En caso de hacerlo con una máquina, vamos afinando la masa poco a poco acercando cada vez más los rodillos. (En la mía, la paso desde el nº 1 hasta el nº 5).
Echamos harina en la masa para que no se pegue.
Lo suyo es hervirla enseguida: en una olla muy grande con mucha agua y una gota de aceite, hervimos las bandas de pasta. Dado que se van a cocer en el horno después, no es necesario cocerlas demasiado, sino se quedan demasiado blandas. Unos 5 minutos son suficientes.
Las sacamos en un colador y echamos agua fría para parar la cocción y quitar el excedente de harina. Acto seguido, las ponemos en un paño de cocina para secarlas.
Ahora que todo está listo, vamos juntando las piezas del puzzle:
Aplicamos una fina capa de tomate frito en el fondo de una fuente (cuadrada de preferencia sino no pasa nada, se recortan las bandas de masa a medida con un cuchillo).
Cubrimos el tomate con bandas de masa. Echamos tomate frito encima, esta vez, abundantemente. Repartimos un poco de carne en toda la superficie y hacemos lo mismo con los huevos picados. Echamos un poco de queso rallado.
Y repetimos el proceso hasta llegar arriba de la fuente: cubrimos con masa, echamos el tomate, la carne, los huevos y un poco de queso, etc.
La última capa acaba con la guarnición, no cubrimos con masa. Y echamos bastante más queso para que se gratine en el horno.
Como todos los ingredientes ya están cocidos cuando se hornea el plato, se cuece hasta que el queso se derrita y se tueste.
Bon appétit!
Truco: esta es la versión ideal de la receta. Si tenéis tiempo, podéis utilizar tomate frito en bric y placas de masa ya hechas, se venden en todo tipo de supermercado.













